martes, 11 de diciembre de 2012

¿Vida compleja propiciada por la presencia de un planeta como Júpiter?


El tamaño y la ubicación de un cinturón de asteroides, formado por la evolución del disco protoplanetario alrededor de una estrella y por la influencia gravitacional de un planeta gigante cercano al estilo de Júpiter, podría determinar si surgirá vida compleja en un planeta como la Tierra.


Así se deduce de las conclusiones a las que ha llegado el equipo de Rebecca Martin, de la Universidad de Colorado en Boulder, y Mario Livio del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial en Baltimore, Maryland, ambas instituciones en Estados Unidos.

Que la presencia de un cinturón de asteroides pueda ser beneficiosa, por más que el cinturón pertenezca a una clase muy específica, puede parecer insólito, ya que a menudo los asteroides son considerados como una amenaza para la vida, debido a su potencial de impactar contra mundos como la Tierra y desencadenar extinciones en masa. Sin embargo, un concepto emergente presenta a las colisiones de asteroides contra planetas como un mecanismo capaz de impulsar el nacimiento y evolución de formas complejas de vida.

Ya se acepta que los asteroides pudieron haber proporcionado agua y compuestos orgánicos a la Tierra. Pero además, siguiendo la línea marcada por Martin y Livio en su estudio, cabe plantearse que impactos ocasionales de asteroides contra un planeta podrían acelerar en él su ritmo de evolución biológica, al perturbar su medio ambiente hasta el punto en el que las especies deben probar nuevas estrategias de adaptación para sobrevivir.

Por otro lado, una tasa muy alta de impactos de asteroides contra un planeta puede truncar su evolución biológica o incluso impedir que surja la vida.

Tres tipos de anillos de asteroides. (Foto: NASA/ESA/A. Feild, STScI)
Así pues, ¿qué tipo de cinturón de asteroides resulta más favorable para la vida? Al parecer, uno mediano, ni muy exiguo ni muy lleno de material. Un cinturón exiguo no puede aportar a los nuevos planetas los componentes vitales antes citados. Uno con demasiado material puede bombardear más de la cuenta a los planetas con posibilidades de vida. La presencia relativamente cercana de un planeta gigante gaseoso, con una evolución orbital como la que ha tenido Júpiter en su historia, impediría por tanto una acumulación peligrosa de "escombros" en el cinturón de asteroides, pero sin eliminarlo.

Los resultados del nuevo estudio muestran que sólo una pequeña fracción de los sistemas planetarios observados hasta la fecha parece tener planetas gigantes en la ubicación idónea para producir un cinturón de asteroides del tamaño adecuado, que permita el surgimiento de la vida en un planeta rocoso cercano.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com