miércoles, 24 de octubre de 2012

Una increíble red eléctrica viva en el fondo del mar


Científicos descubren que unas bacterias forman una especie de gigantesco tendido eléctrico para sobrevivir entre las distintas capas de los barros marinos

                        El cable de bacterias en el fondo marino


Hace casi tres años, investigadores de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, hacían público un singular descubrimiento: en el barro del fondo del mar existen corrientes eléctricas. No estaba claro cómo se originaban estos impulsos, pero los investigadores pensaron que se trataba de una especie de red eléctrica natural formada por conexiones entre diferentes bacterias, algo así como un mundo de «Avatar» en miniatura. Ahora, están convencidos de haber resuelto el misterio, y han publicado sus conclusiones en la revista Nature. Resulta que el proceso tiene lugar dentro de unas bacterias (Filamentous Deltaproteobacteria) que, en efecto, son conductoras de electricidad. Juntas, constituyen un impresionante tendido eléctrico vivo que puede transferir electrones a un centímetro de distancia, una barbaridad si se tiene que cuenta que es unas 10.000 veces la longitud de su propio organismo.

Los investigadores se llevaron una sorpresa muy grande cuando hace unos años, mientras estudiaban una muestra de barros y lodos procedentes del fondo de la bahía de su propia ciudad, descubrieron corrientes eléctricas entre los procesos biológicos. Desde entonces, han intentado encontrarles una explicación. «Nuestros experimentos mostraron que las conexiones eléctricas en el fondo marino deben ser estructuras sólidas construidas por las bacterias», dice uno de los investigadores, Christian Pfeffer. Los científicos eran capaces de interrumpir la corriente eléctrica sosteniendo un delgado alambre a través del fondo marino, como ocurre cuando una excavadora corta los cables de la electricidad.

En los microscopios, los científicos encontraron un tipo de largas bacterias multicelulares hasta ahora desconocidas que siempre estuvieron presentes cuando se medían las corrientes eléctricas. «La increíble idea de que estas bacterias forman un tentido eléctrico realmente surgió cuando, dentro de ellas, descubrimos cuerdas como cables delimitadas por una membrana», dice el investigador Nils Risgaard-Petersen.

Una red kilométrica

La bacteria es cien veces más delgada que un cabello y toda ella funciona como un cable eléctrico con un número de hilos aislados en su interior. Es muy similar a los cables eléctricos que conocemos en nuestra vida cotidiana. «Tales cables biológicos aislados parecen simples, pero tienen una complejidad increíble a nanoescala», advierten los científicos. En realidad, las bacterias que viven en un solo metro cuadrado del fondo marino darían para decenas de miles de kilómetros de cableado.

El motivo de esta transmisión es la supervivencia. El oxígeno está disponible solo en la capa superior de los sedimentos marinos, pero las bacterias viven mucho más al fondo. Su sistema de cableado les proporciona un medio de obtener energía conectando a unas bacterias con otras, a las que están encima y tienen un mejor acceso al oxígeno con las que están debajo y les cuesta más obtenerlo. Así, con la transferencia de electrones, todas pueden realizar las mismas reacciones químicas. «Por un lado, todavía es muy irreal y fantástico. Por otro lado, también es muy tangible», dice Lars Peter Nielsen, profesor de la Universidad de Aarhus, a cargo de la exploración de las corrientes eléctricas naturales. El futuro dirá si este asombroso descubrimiento puede ser utilizado en nuevos tipos de productos electrónicos.

Fuente: http://www.abc.es