martes, 16 de octubre de 2012

El impacto meteorítico oceánico que sumió al mundo en una era glacial


Un enorme meteorito chocó con la Tierra hace unos 2,5 millones de años en el sur del Océano Pacífico. No sólo es posible que produjera un tsunami masivo, sino que todo apunta ahora a que también sumió al mundo en una edad de hielo, según la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores australianos.



El meteorito en cuestión, conocido como Eltanin, pudo llegar a medir hasta dos kilómetros de extremo a extremo, tamaño sobrado para causar estragos.

Sin embargo, debido a que se estrelló en aguas profundas en vez de en tierra firme o muy cerca de una costa, la mayoría de los científicos no ha dado la debida importancia a su potencial destructivo sobre las costas de la cuenca del Pacífico o a su capacidad para desestabilizar el sistema climático de todo el planeta.

Tal como advierte el profesor James Goff, de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, éste es el único gran impacto meteorítico conocido sobre aguas oceánicas profundas en nuestro planeta, y ha sido arrinconado durante mucho tiempo por los científicos debido en gran medida a que, no existe ningún cráter gigante obvio que investigar, como el que sí existiría de haber caído sobre tierra firme.


Los impactos meteoríticos en mitad de un océano no suelen ser investigados, y de hecho muchos de ellos pasan desapercibidos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que estamos hablando de algo del tamaño de una pequeña montaña que se estrella a muy alta velocidad en el océano profundo, entre Chile y la Antártida. A diferencia de un impacto sobre tierra, donde la energía de la colisión es en gran parte absorbida localmente, el impacto en el agua debió levantar una masa colosal de agua, con olas de cientos de metros de altura cerca del lugar del impacto.


Las simulaciones ejecutadas con algunos modelos digitales sugieren que el megatsunami subsiguiente, pudo ser de magnitud titánica, cubriendo vastas zonas del Pacífico y arrasando tierra firme hasta gran distancia en el interior. Además, y esto es un factor importante, también debió expulsar enormes cantidades de vapor de agua, azufre y polvo hacia la estratosfera.

El equipo de Goff y Mike Archer ha llegado a la conclusión de que, aunque el tsunami por sí solo fue devastador a corto plazo, no fue menos dañino el efecto de la enorme capa de material impulsado a gran altitud en la atmósfera. Esa capa debió ser lo bastante espesa como para atenuar la luz solar y reducir drásticamente las temperaturas de la superficie. La Tierra estaba ya en una fase de enfriamiento gradual, por lo que este acontecimiento pudo acelerar y acentuar el proceso, dando inicio a una era glacial severa.

En la investigación también han participado especialistas de la Organización Australiana de Ciencia y Tecnología Nucleares.

Fuente: http://noticiasdelaciencia.com